La
estratégica posición de Tarifa, en una importante zona
de paso y encuentro de pueblos y culturas, determinó el temprano
poblamiento del municipio. Así lo atestiguan los numerosos restos
arqueológicos localizados en su término, entre los que
destacan tanto los situados en la zona ribereña de la antigua
Laguna de la Janda, como la necrópolis de los Algarbes, el monumento
funerario de la Edad del Bronce más importante de la provincia.
Dentro del arte rupestre español destaca el término municipal
de Tarifa con más de medio centenar de cuevas y abrigos. En esta
CAPITAL ANDALUZA de ARTE RUPESTRE se encuentran representaciones de
todas las épocas prehistóricas. Las cuevas tarifeñas
pertenecen al conjunto del ARTE SUREÑO que se localiza en el
sur de la provincia de Cádiz (Campo de Gibraltar, La Janda y
zonas limítrofes). Las figuras más antiguas del conjunto
datan del Paleolítico Superior (Solutrense) y tienen una antigüedad
de unos 20.000 años. Un ejemplo de esta época son los
grabados de équidos de la Cueva del Moro (Tarifa) que representan
el arte paleolítico más meridional del continente europeo
y son incluso más antiguas que las pinturas rupestres de bisontes
de la mundialmente famosa Cueva de Altamira. Pero la inmensa mayoría
de las manifestaciones parietales del extremo sur de la Península
Ibérica son postpaleolíticas (Neolítico, Calcolítico,
Edad del Bronce, Edad del Hierro).
La gran importancia del Arte Sureño reside en el hecho de que aquí
existen manifestaciones prehistóricas realizadas en un periodo que
duró casi 20.000 años. Estas nos permiten contemplar todos
los cambios de estilos, técnicas, evoluciones e influencias culturales
que tuvieron lugar durante tan dilatado espacio de tiempo."
La presencia de estos primitivos pobladores fue seguida, ya durante la Antigüedad,
por la llegada de los pueblos colonizadores del Mediterráneo Oriental,
como fueron fenicios, griegos y cartaginenses, asentados desde un primer
momento en la Isla de Tarifa.
No obstante, la presencia más influyente fue la de los romanos, que
contaron con asentamientos tan importantes como los de Julia Traducta -situada
en la actual Tarifa-, Mellaria -cuyo enclave exacto está aún
por determinar-, y Baelo Claudia, donde se han encontrado los restos más
importantes de todos ellos. En efecto, los restos hallados en Baelo Claudia
nos hablan de una ciudad de cierta entidad, que disponía de edificios
de carácter monumental, y que llegaría a alcanzar el estatuto
de colonia romana. Se trataba de una población estrechamente vinculada
al mar, dedicado a la fabricación y comercialización de salazones
y de garum, aquella salsa tan apreciada en la época.
La ocupación musulmana inauguraría, en el siglo VIII de nuestra
Era, una nueva etapa en la historia de Tarifa, cuyo nombre parece proceder
de Tarif ibn Malluk, el primer jefe bereber allí establecido. La
impronta dejada por cinco siglos de dominación musulmana es bien
patente en la ciudad. De origen árabe es por ejemplo, el castillo,
así como el trazado del centro urbano, con su característica
disposición de las calles.
Conquistada a finales del siglo XIII por el rey Sancho IV, la ciudad sería
escenario de sucesivos ataques musulmanes, como el asedio llevado a cabo
en 1295, que contó con la heroica defensa protagonizada por Alonso
Pérez de Guzmán "El Bueno". Ahora bien, la presión
militar musulmana continuaría en las décadas siguientes, si
bien es cierto que de forma menos enérgica a partir de la victoria
cristiana en la batalla del Salado (1340).Ya bajo dominio cristiano, su
delicada posición fronteriza determinaría la concesión
de numerosas franquicias y exenciones a sus pobladores. El carácter
fronterizo de Tarifa se mantendría durante la Edad Moderna, en un
primer momento como plaza fuerte en la defensa de las costas meridionales
españolas frente a los ataques de los piratas berberiscos; y ya en
el siglo XVIII, como enclave militar frente a la posesión inglesa
de Gibraltar.
A comienzos de la Edad Contemporánea la ciudad alcanzó gran
protagonismo. Así se puso de manifiesto durante la Guerra de la Independencia,
cuando supo resistir los ataques del ejército napoleónico.
Años más tarde, en 1824, Tarifa sería tomada por el
coronel Valdés en nombre de la Constitución, circunstancia
que le valdría la ocupación por parte de un destacamento de
tropas francesas, encargado por unos años de la guarnición
de la ciudad tras la expulsión del coronel Valdés.
Pasada esta fase de mayor protagonismo, la vida de la ciudad ha transcurrido,
en general, por los cauces marcados por la evolución política
y social de la España contemporánea. Su población,
dedicada como entonces a actividades de carácter fundamentalmente
primario -agricultura, ganadería y pesca- comenzó a explotar
en los últimos años el potencial turístico y deportivo
de sus playas, que han dado relevancia internacional al nombre de Tarifa,
así como su parque de energía eólica.